Drogas, partidos políticos y financiación

El dinero circulante del mercado de drogas ilícitas es incalculable. Los Estados lo emplean para sus guerras sucias; los funcionarios, por un sobresueldo y una jubilación decente; algunos aventureros, para obtener fortuna; otros, para pagar la hipoteca o el propio consumo. ¿Son ajenos a este tipo de financiación los partidos políticos?

Precisamente, el principal problema problema de estas organizaciones es la financiación. “La siniestra sombra de la corrupción empaña las actividades financieras de los dos partidos políticos más importantes del país”. Lo documentaron los autores de El dinero del poder en 1991. Los recientes casos Gürtel o Faisán muestran que se mantienen las formas. “Comportamientos más típicos de películas de gangsters que de altos cargos de partidos de orden”, opinaban.

Naseiro y la financiación del PP

“Nunca en la historia reciente de España una conversación telefónica había reflejado con toda su cruda realidad la forma en que un partido obtiene el dinero clandestino para financiarse”. Se refieren los periodistas al caso Naseiro.

Fco. Álvarez Cascos estaba convencido de que tras el escándalo Naseiro estaba el gobierno socialista. Alfonso Guerra, en plena digestión del caso Juan Guerra, arengaba meses antes en un mitin en Sevilla: “En los próximos meses vamos a ver grandes cosas, porque los socialistas les vamos a tomar la palabra. ¿Quieren catarsis? Pues hagamos la catarsis para todos. ¡Para ellos también!”

Rosendo Naseiro, tesorero del PP en 1990, hombre de confianza de José María Aznar e íntimo amigo de Manuel Fraga, fue encarcelado por un presunto delito de cohecho en operaciones inmobiliarias, aunque los policías que solicitaron la intervención del teléfono basaron la petición en un presunto delito de tráfico de drogas: “Porque sospechamos que se están produciendo llamadas de interés policial, toda vez que en ese teléfono se ponen en contacto individuos pertenecientes a una organización internacional de traficantes de cocaína para establecer citas”.

“De acuerdo con la versión oficial, las grabaciones telefónicas no habían aportado información suficiente como para procesar a nadie por presunto delito de tráfico de estupefacientes y el juez envió las diligencias al fondo de un armario sin transcribir siquiera el contenido de las cintas grabadas”, subrayan Díaz Herrera y Tijeras.

Sarasola, el broker de Felipe, entre fusiles y cocaína

En el otro lado de la misma moneda, Enrique Sarasola Lerchundi, mentor de la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción (FAD), íntimo de Felipe González, “el hombre que se esconde tras las mayores operaciones financieras del PSOE”, de entonces, estuvo a punto de ir a prisión por un asunto de drogas que le acarrearía su mayor quebradero de cabeza ante la opinión pública.

En los primeros meses de 1990, el traficante arrepentido Ricardo Portabales se ponía en contacto con el juez Baltasar Garzón, que instruía en esos momentos uno de los sumarios más importantes sobre el narcotráfico en España.

“En el año 1988 -declaró Portabales- hubo una reunión en un hotel de Isla Cristina (Huelva) para vender fusiles AK-47 a los narcotraficantes colombianos”.

“A la reunión de Isla Cristina asistieron -continuó Portabales- el empresario Sarasola, los narcotraficantes Laureano Oubiña y Paz Carballo y el traficante de armas Monzer Al Kassar”.

Baltasar Garzón

La operación Nécora fue el inicio de la lucha contra el tráfico de drogas a gran escala en las costas gallegas. El macroproceso concluyó en 2004 con la lectura pública de la sentencia. Las mayores penas fueron para lancheros y segundones. En 1994, tras la primera sentencia se podía leer en la portada de El Correo: “El fallo provocó reacciones de rechazo e indignación, fundamentalmente en agrupaciones de lucha contra la droga y de familiares de toxicómanos, así como de la propia Xunta Gallega”.

Baltasar Garzón publicó un libro junto con el propagandista Eusebio Megías, Narco, de 1997. Igual explican cómo se les escapan los máximos responsables. El último asunto publicado es del año pasado.

Casualmente, el Pleno del Consejo General del Poder Judicial va a debatir mañana jueves la propuesta de la desestimación del recurso presentado por el juez Baltasar Garzón contra la sanción de 300 euros de multa que se le impuso por no controlar el plazo de prisión preventiva de dos narcotraficantes turcos, lo que determinó que tuviera que excarcelarlos, según publica hoy el diario ‘El Mundo’, en una crónica de Marisa Peral.

El antiguo presidente de la Polinesia francesa, Oscar Temaru, propone (para impulsar el empleo y activar la economía) legalizar el pakololo, el cannabis local, aunque sólo para vender a los extranjeros. La gendarmerie estima que en la Polinesia Francesa la economía sumergida ligada al pakalolo representa cada año al menos 83 millones de euros. Lo cuenta l´express.fr. Sin embargo, precisamente por la economía, está prohibido.  Los partidos no tendrían esa opción.

biblIOGRAFÍA

José Díaz Herrera y Ramón Tijeras; El Dinero del Poder; Ed. Cambio 1; Madrid; 1.991.

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63 respuestas a Drogas, partidos políticos y financiación

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