L@M/ El año de la creación de la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción (FAD) y del referéndum de ratificación de la OTAN, la Real Academia de la lengua Española (RAE) incluía la voz porro en su edición escolar: “Cigarrillo de hachís o marihuana mezclado con tabaco”. Se dejaba en el tintero cuatro matices de El diccionario de argot de Víctor León: «…mezclado con tabaco generalmente rubio.// darle o pegarle al porro fr. Ser fumador asiduo de porros.// matar el porro fr. Terminarlo.// porro trompetero. Porro en forma cónica» (1).
El objetivo de la RAE no era pervertir a menores sino que estos fueran capaces de reconocer el significado de una palabra que podían escuchar en la calle con total normalidad, que la academia determina por el estudio de su presencia en literatura y medios de comunicación, por el cálculo de personas que la emplean y por el análisis de si tiende a perdurar en el tiempo o a ser temporal, fruto de alguna moda.
Algunos diputados se liaban porros en el Congreso sin mirar a los lados

Portada de 1978.
El consumo de hachís, muy arraigado en el ejército franquista, era frecuente entre legionarios antes de que se popularizara el cigarrillo de la risa en ámbitos universitarios a finales de la década de los sesenta tanto como entre «grifotas, rockers y jipis» (2). Tanto se asentó el hábito en una década que, recién estrenada la transición, «en los tresillos isabelinos del Congreso, algunos diputados se liaban porros sin mirar a los lados», según relato de Manuel Vicent (3). Seguir leyendo

L@M/ Agentes de la Policía Foral se han incautado esta semana pasada del cultivo de la asociación de consumidores de cannabis ‘Le Club‘ de Ansoáin y han detenido al cultivador, entre otros. Miembros de la asociación acudieron el sábado a la puerta de los juzgados de Aoiz para mostrar su apoyo al detenido (ahora en libertad con cargos) y reivindicarse al grito de «esos cogollos son de Le Club», «Barcina, fascista, la yerba estaba lista».

L@M/ Un ex-agente del CESID ha acusado de pederastia y tráfico de cocaína al Rey Juan Carlos I. Según Ramón Francisco Arnáu de la Nuez, el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy (que fue fotografiado en 2009 en el buque de un narcotraficante), también está de culpa hasta el cuello: estaría usando un hotel madrileño para experimentar «encuentros sexuales aberrantes» con niños menores. Nadie se ha querellado contra el ex-agente ni ningún medio generalista ha informado del asunto. (1)
L@M/ La conspiranoia oficial cataloga a los consumidores de cannabis como enfermos o delincuentes y a los clubes cannábicos como verdaderas tapaderas de traficantes. Al guión de la teoría conspirativa hay que añadir ahora la complicidad de los jueces, que absuelven a la mayoría de asociaciones.





