“Doblepensar. Saber y no saber, hallarse consciente de lo que es realmente verdad mientras se dicen mentiras cuidadosamente elaboradas”. George Orwell en 1984.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera el tabaco el principal factor de riesgo de mortalidad en los países industrializados, por delante de la tensión arterial, el alcohol, el colesterol, el exceso de peso, el bajo consumo de frutas y verduras y la inactividad física. A la OMS no le constan riesgos sanitarios asociados al cannabis a nivel mundial y el Observatorio Europeo de las Drogas y Toxicomanías (OEDT) reconoce que “apenas existen datos sobre hasta qué punto los consumidores de cannabis en general desarrollan problemas relacionados con esta droga”. (Informe OMS y OEDT)
Sin embargo, el pasado viernes por la noche, durante el programa “Hermano Mayor“, el canal de televisión Cuatro presentó, en un obsceno espectáculo, un actor-médico afirmando rotundamente que la marihuana es más perjudicial para la salud que el tabaco. Esto se lo dice el actor-médico vestido con bata blanca a un menor sin formación (que no es consciente de la farsa), mirándole a los ojos, en el escenario de un despacho médico, con la presión de las cámaras y de un ganapán chulo de playa travestido de buen rollo, quien tras la fraudulenta visita médica acompaña al menor a un cementerio para hablarle de las consecuencias ficticias de consumir marihuana.


L@M/ Las drogas existen, así como su demanda y consumo. La prohibición es un fracaso. Las sustancias, o bien son reguladas por los estados o lo son por las mafias.
L@M/ Hasta tres millones de europeos fuman cannabis diariamente en la Unión Europea (el 1% de la población), según el último informe del Observatorio Europeo de las Drogas y las Toxicomanías (OEDT). En total, unos 70 millones de personas lo han probado, y en torno al 7% (23 millones) lo han consumido en el último año. En las cifras del observatorio europeo sobre drogas, España es el país donde más hachís o marihuana se fuma.
L@M/ Bernat Soria, ministro español de sanidad, compareció a finales de octubre por primera vez ante la farsa de la 
L@M/ El análisis que el Ministerio de Interior y la ASIGC hacen de los datos que recogen está muy lejos de la realidad, es irresponsable, carece de rigor, tiende a agravar los problemas de la prohibición y se despreocupa de los intereses de los consumidores.





Reacciones